Qué debe tener la web de un restaurante
Antes de reservar, la gente mira tres cosas: qué se come, cuánto cuesta y si hay sitio. Tu web tiene que ponerlo fácil desde el móvil:
- La carta en texto, no en PDF. Un PDF escaneado pesa, obliga a hacer zoom y Google no lo lee bien. En texto, cada plato con su precio se ve a la primera.
- Los alérgenos marcados en la carta. Estás obligado a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria; tenerlos en la web te ahorra explicaciones y da confianza.
- Horario de cocina, no solo el de apertura. «Abrimos a las 12» no dice a qué hora dejan de servir comidas.
- Reservar en un toque: llamada, WhatsApp o tu sistema de reservas si ya usas uno.
- Lo que te diferencia: terraza, zona para grupos, menú del día, opciones sin gluten o vegetarianas, acceso para carritos y sillas de ruedas.
Si recibes turistas o clientes extranjeros, una versión en inglés de la carta marca la diferencia. Con la carta en la web, el QR de tus mesas puede abrirla directamente.
Errores típicos en webs de restaurantes
- El menú del día de hace tres meses, o una carta con precios antiguos.
- Vídeo de fondo a pantalla completa que tarda en cargar con datos móviles.
- El teléfono escrito como texto, sin poder pulsarlo para llamar.
- Horario de la web distinto al de Google Maps: el cliente llega y está cerrado.
- Fotos de platos que no sirves, sacadas de internet.
El plan que suele encajar
Para un bar o una cafetería, la Express (149 € + IVA) cubre lo esencial en una sola página: carta corta, horario, mapa, botones de llamar y WhatsApp y alta en Google con la ficha de Maps preparada. Para un restaurante con carta amplia, menú, eventos o celebraciones, la Negocio (490 € + IVA) da hasta 5 secciones, galería de platos y del local, textos redactados por mí y un formulario para grupos que te llega al email y a una hoja de cálculo. Cada idioma adicional son 90 €. Si tu carta cambia a menudo, el mantenimiento incluye los cambios pequeños.