Por qué una web propia si ya estás en los portales
Los portales de reservas te dan visibilidad, pero cobran comisión por cada reserva y el huésped se queda con su marca, no con la tuya. Una web propia es la dirección que das al huésped que repite, la que pones en tus redes y la que aparece cuando alguien busca tu casa por su nombre. No sustituye a los portales: te da un canal directo.
Qué debe tener la web de una casa rural
- Fotos grandes y reales de cada estancia, con buena luz. Es lo primero que se mira y lo que más decide.
- Capacidad exacta: número de personas, dormitorios, tipo de camas y baños.
- Qué incluye: piscina (y en qué meses), barbacoa, chimenea, calefacción, wifi, cocina equipada, si se admiten mascotas.
- Precios por temporada o al menos un «desde», y la estancia mínima.
- Normas claras: horario de entrada y salida, fianza y política de cancelación.
- El número de registro turístico del alojamiento, que debe figurar en su publicidad.
- El entorno: cómo llegar y qué hacer cerca (rutas, pueblos, bodegas, playas), con distancias.
Errores típicos
- Fotos oscuras o torcidas hechas deprisa con el móvil.
- «Precio: consultar» sin ninguna orientación, que hace que muchos ni pregunten.
- Una web que solo reenvía a un portal, así que el huésped acaba reservando allí.
- Un formulario sin fechas ni número de personas, que obliga a un ir y venir de mensajes.
- No mostrar el número de registro turístico.
El plan que suele encajar
La Negocio (490 € + IVA): hasta 5 secciones (por ejemplo la casa, estancias, galería, entorno y reservas), un formulario de solicitud con fechas y número de personas que te llega al email y a una hoja de cálculo, posicionamiento en Google local y textos redactados por mí. Lista en 2 semanas. Si tienes una sola casa y poco que contar, la Express (149 € + IVA) puede bastar. Para huéspedes extranjeros, cada idioma adicional son 90 €, y un vídeo promocional, 150 €.
Antes de nada, comprueba si el dominio con el nombre de tu casa está libre.